Cala Coves es una de las paradas más míticas de Menorca cuando visitas el entorno en barco. La bahía está conformada por dos entradas de mar debido a los barrancos que arrastran su orografía hasta el mar. El barranco de la izquierda es conocido como Son Domingo y el de la derecha como Biniedrís. La fascinación por la cava viene de mucho tiempo atrás, desde época prehistórica se encuentra actividad humana en sus inmediaciones como los enterramientos.
Es una cala perfecta para resguardarse de los vientos protegiéndose entre sus escarpados acantilados, no tiene mucha arena pero sí una extensa zona de piedras. La tranquilidad está garantizada en este rincón de la isla. Además, es conocido por ser el rincón ideal para practicar buceo o snorkel, sus aguas cristalinas te permitirán ver la gran diversidad de peces y especias marinas del entorno. Es recomendable usar gafas de buceo y un calzado adecuado para ir por las rocas como unos escarpines. Si te gusta saltar desde lo más alto, asegúrate de la profundidad donde vas a caer y evita las zonas con acceso más dificultoso.
Otro de sus atractivos son todas las cuevas que tiene ¡de ahí su nombre! Resulta muy interesante ir descubriendo cada una de ellas y aprovechar su sombra en los días con más calor. Para poder llegar no tendrás problema aunque ten en cuenta que es una de las calas más discretas. Se puede acceder desde la carretera de Sant Climent a Cala en Porter (ME-12). Y si quieres realizar senderismo, tienes la opción del “camí de cavalls”, puedes llegar a esta sencilla ruta por Canutells o Cala en Porter.