Ubicación
Al este de España, al sur de la región de Cataluña, nos encontramos bañada por el mar Mediterráneo la ciudad de Tarragona, conocida como la Costa Dorada por el color de sus arenas. Entre sus variados encantos, disfruta de varios parques naturales y dos patrimonios de la humanidad declarados por la Unesco, el Conjunto Arqueológico de Tarraco y el Monasterio cisterciense de Poblet.
Clima general
El clima tarraconense se caracteriza por ser de tipo mediterráneo, es decir, los inviernos son suaves, los veranos son calurosos y las precipitaciones son variadas durante todo el año.
Por concretar un poco más, los inviernos son largos, fríos, ventosos y nublados, mientras que los veranos son cortos, calurosos, despejados y bochornosos.
La temperatura máxima a lo largo del año es de 20ºC ¿No está nada mal verdad?
Mejor época del año
En general, cualquier momento del año es bueno para visitar Tarragona ya que no tiene un clima extremo de frío o calor.
La mejor temperatura la encontramos entre los meses de abril y junio, la temperatura sube de máxima a 25ºC, julio se considera el mes perfecto. Como siempre, dependerá de tus preferencias a la hora de viajar.
Historia
Casi cualquier ciudad bañada por el Mediterráneo está repleta de historia en cada uno de sus rincones. El origen de Tarragona lo encontramos en una muralla ibérica u “oppidum” de finales del siglo V a.C junto al asentamiento fundado en el 218 a.C.
Este asentamiento fue desarrollándose hasta convertirse en una base militar romana y, finalmente, en la ciudad hispana de Tarraco. Según los arqueólogos e historiadores, en los comienzos la urbe se dividiría entre un campamento militar y la ciudad, aunque con el tiempo el predominio lo tuvo la ciudad. De hecho, adquirió el título de colonia por César debido a su importancia como enclave, la cual permaneció incluso con la llegada del cristianismo y los visigodos.
Por el contrario, a partir del 713 durante el período árabe, la ciudad entró en decadencia y no se recuperó hasta finales del siglo XII junto con la ocupación de los condes catalanes.
El desarrollo de la ciudad continúo, con sus expansiones y altibajos, durante el siglo XIV Tarragona se enfrentó a enfermedades como la peste y a conflictos bélicos que mermaban el bienestar del pueblo, perdiendo población y afectando la economía. No fue hasta la guerra de la Independencia cuando de nuevo volvió a resplandecer, se especializaron en la exportación del vino, del aguardiente y la clase burguesa modernizó la ciudad.
Ya en el siglo XIX se derribaron las murallas y se permitieron expandir sus límites, barrios e industrias. Actualmente, Tarragona es una ciudad que combina su patrimonio histórico con la modernidad, ofreciendo todo tipo de intereses para los visitantes dispuestos a descubrirla.
Transporte público
Al igual que otras ciudades de España, los principales monumentos históricos de Tarragona puedes encontrarlos caminando por la ciudad. Aunque, para otros puntos, también podrás hacer uso del transporte público, como las líneas de buses u otros medios como taxis o alquiler de coches.