La historia portuaria tarraconense es la pieza clave para entender gran parte de su patrimonio, cultura y comprensión de un estilo de vida mirando hacia el mar. Su tradición pesquera se remonta, según la documentación, hasta el siglo XIII.
De hecho, tenemos historia para rato ya que en el siglo XIV hallamos las primeras “tiendas de mar”, viviendas precarias de madera donde vivían los pescadores y además almacenaban sus enseres, ubicadas en la playa del Miracle. En el siglo XVIII también se cuenta como la gran mayoría de la población trabaja en el sector del mar, vivían en la Part Alta. Con el tiempo la ciudad se fue modernizando, dando paso a la construcción de barrios como el de la Marina en la Part Baixa o el de barrio Serrallo a finales de siglo.
Son muchas las teorías sobre el porqué del nombre “Serrallo”, desde que la palabra significa “harén”, “cerrajero” (serraller), “ferralló” o el lejano recuerdo de un antiguo palacio de la nobleza marroquí ¿Quién sabe? Incluso encontramos denominaciones más antiguas como el “barrio de Sant Pere” o “Tarragoneta”.
Actualmente, la zona se caracteriza por conservar el espíritu tradicional mezclado con las nuevas incorporaciones. Es conocido por presentar la mejor gastronomía y los productos más selectos de pescados. Si paseas por sus estrechas calles no te olvides de degustar algún arroz, visitar la iglesia de Sant Pere, el edificio de la Cofradía de pescadores y la Lonja.