Ubicación
Al extremo sur de España, en la comunidad autónoma de Andalucía, encontramos la provincia de Granada a orillas del mar Mediterráneo situado en plena cordillera Penibética.
Es una zona montañosa con su macizo más conocido, Sierra Nevada, además de acoger a dos ríos, el Darro y el Genil.
El territorio limita del noreste al sur con las provincias de Albacete, Murcia, Almería, Jaén, Málaga y Córdoba.
Clima general
Granada se ubica en un punto climático intermedio entre el mediterráneo y el semiárido debido a su depresión, también se ve influenciada por su cercanía a la costa y por estar rodeada por montañas. Todos estos factores tan singulares provocan que tenga muchas variaciones térmicas, con diferencias de hasta 20º de temperatura en un mismo día.
No se define por tener muchas lluvias, suele ser bastante escasa, de hecho, es común que tenga período de sequía durante el verano y un ligero aumento en invierno.
Mejor época del año
Debido a su clima variado encontrarás temperaturas muy polarizadas, es decir o mucho frío o mucho calor ¡No hay punto intermedio! Por este motivo, suelen recomendar viajar a Granada en primavera u otoño, porque el ambiente no es tan extremo y se puede disfrutar de unas temperaturas más suaves.
De todas maneras, Granada ofrece actividades para cualquier momento, prueba de ello es la estación de esquí de Sierra Nevada, perfecta para cuando más frío hace ¡Tú decides!
Historia
Desde el siglo VII a.C tenemos constancia de la primera civilización que pobló el territorio, los íberos, hasta que en 180 a.C las tropas romanas conquistaron la zona y renombraron el lugar como “Ilíberis”. Después de varios siglos de ocupación, los visigodos se hicieron con el control de la ciudad en el siglo V. Durante esta época construyeron edificios civiles y la muralla.
Las defensas visigodas no fueron suficientes para frenar al enemigo, en el 711 las tropas bereberes cruzaron el estrecho de Gibraltar y comenzaron su expansión por la península ibérica, bajo su dominio Granada obtuvo el nombre de “Ilbira o Elvira”.
La Edad Media trajo consigo un período decadente entre los siglos VIII y XI debido al Emirato de Córdoba como núcleo principal de poder, quedando Granada prácticamente despoblada, hasta que se crearon los primeros reinos de taifas y con ello la familia bereber de los ziríes y la dinastía de Zawi ben Ziri. Durante ese tiempo se construyó la muralla y la Alcazaba Cadima del Albaicín.
En el 1090 comenzaron los segundos reinos de taifas y el control pasó a los almorávides, luego a los almohades y, finalmente, en el 1238 encontramos la etapa de mayor esplendor, la nazarí con Muhammad Ibn al Ahmar.
El período del reino nazarí definió Granada histórica y culturalmente, en estos monumentos fue cuando se construyó su símbolo por excelencia, la Alhambra junto al gobierno del monarca Alhamar. También se formó la red urbana que conocemos y en general la parte más artística, aunque el final de la época se vio marcado por la inestabilidad política.
La presión del poder cristiano continuó avanzando en la península hasta llegar al último bastión por conquistar, Granada. El emirato consiguió sobrevivir a través de acuerdos y pagos de tributos, pero estos no fueron suficientes para detener el avance cristiano ni la unión de las coronas de Castilla y Aragón (1474). Finalmente, el 25 de noviembre de 1491 las llaves de Granada fueron entregadas por Boabdil a los Reyes Católicos tras luchar por su reino fervientemente. El 2 de enero de 1492 se produjo la Toma de Granada y con ello, el dominio completo de los cristianos en el territorio, según los acuerdos iban a respetar las distintas religiones pero a los pocos meses las conversiones fueron forzadas y, finalmente, se produjo la expulsión de musulmanes y judíos.
Ese mismo año, Granada se vio marcada por otro momento histórico, el encuentro de Cristóbal Colón con los Reyes Católicos y las Capitulaciones de Santa Fe de 1492, el acuerdo que verifica la financiación de su viaje a las Indias. Desde aquel momento Granada se vio de nuevo sumergida en una época de esplendor, de construcción de nuevas iglesias, catedral y edificios que representaban la cristiandad y castellanización.
Actualmente, la ciudad presenta su pasado como una rica amalgama que ha forjado el carácter abierto granadino, sus calles y monumentos son reflejo de una rica historia, combina su pasado y presente con orgullo, Granada es para disfrutarla.
Transporte
Descubrir Granada paseando es una de las mejores opciones, sus callejuelas y distintos ambientes es una experiencia que debes disfrutar, desde las zonas más turísticas hasta aquellas más recónditas.
Pero, si necesitas desplazarte de otra manera, dispones de líneas de autobuses que llegan hasta el centro de la ciudad y a los distintos barrios. También tienes la opción del metro o el taxi para desplazamientos cortos, además de un tren turístico pensado para recorrer las paradas más importantes.