El Albaicín es uno de los barrios granadinos más característicos. Su recorrido se extiende desde la parte más alta del cerro de San Miguel hasta la calle Elvira en la Plaza Nueva.
Por este barrio han pasado desde íberos, griegos y romanos hasta visigodos, aunque la etapa más reconocida es la nazarí ya que es la que definió el barrio actual. Durante ese período se construyeron más de treinta mezquitas y se trazó el urbanismo típico árabe sinuoso, estrecho y laberíntico. También proliferaron las zonas verdes como los jardines y huertas y las viviendas tradicionales conocidas como “cármen”, además de los baños árabes.
Al pasear por el Albaicín descubrimos todo un legado trabajado con el paso de las generaciones, representados en monumentos como la muralla Ziri, el Arco de las Pesas, el Aljibe de San Nicolás y la Iglesia del Salvador. Con todo este conjunto no es de extrañar que en 1984 fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Es un gusto andar por sus calles y disfrutar de un ambiente especial, mezclando una cultura tan lejana y al mismo tiempo tan presente.