En la parte más alta de la ciudad se asienta imponente la Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa Tecla, más conocida como la catedral de Tarragona.
Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XII hasta su finalización en 1331, representando un ícono de transición del románico al gótico. Se trata de un templo de planta basilical, con tres naves y crucero, su mayor característica es la fachada principal del siglo XIV y el enorme rosetón que dota de una ambiente especial.
En su interior podrás encontrar todo tipo de espacios repletos de arte, aunque nosotros destacamos especialmente tres: el claustro, el retablo de alabastro y la capilla de Santa Tecla la Vella.
Si deseas pasear por el claustro, deberás dirigirte a la parte nordeste de la catedral y allí encontrarás cuatro galerías que parecen infinitas. Su construcción es envolvente, nos remonta a tiempos pasados, donde el pueblo aprendía a través de las imágenes. Ten los ojos bien abiertos y fíjate en sus pilares, columnas y capiteles, quizás te lleves alguna sorpresa entre sus decoraciones.
Por otro lado, puedes detenerte en el retablo de alabastro del escultor Pere Johan, fue realizado entre 1426 y 1434 y representa una obra excepcional de escultura gótica encargada por el obispo Dalmau de Mura y Cervelló. El material está trabajado con todo lujo de detalles para contarnos distintas escenas religiosas, destacando la vida y martirio de Santa Tecla.
Para finalizar, no te puedes perder la capilla de Santa Tecla la Vella del 1777, esta capilla barroca fue un antiguo baptisterio construido por el arquitecto Josep Prats. Su interior está decorado con esculturas de Carles Salas, representan la vida de la santa y las virtudes cardinales.