En pleno centro histórico se sitúa la emblemática Plaza de las Flores.
Los inicios de esta plaza nos llevan a mediados del siglo XVII cuando el emplazamiento estaba ocupado por un edificio para la venta de carne, alrededor las floristas ponían sus puestos aprovechando el bullicio de gente comprando.
A pesar de que la plaza pasó por distintos nombres, siempre fue conocida por sus flores. Fue en el año 1968 cuando nombraron al lugar oficialmente “la Plaza de las Flores”, siendo conocida de esta manera por las distintas generaciones.
Actualmente, es una de las zonas más concurridas y que ofrece distintos servicios de restauración con una amplia variedad de gastronomía, desde la más moderna hasta la tradicional murciana.
Además de degustar una buena “marinera” (una ensaladilla montada sobre un pan crujiente coronada por una anchoa), el zarangollo, los michirones o el paparajote, también recomendamos pasear por la plaza y sus calles colindantes, es un despliegue de elegancia. La plaza está rodeada por edificios decimonónicos, floridos balcones, ventanas decoradas y toda una serie de filigranas que crean un estilo único.
Disfruta del buen ambiente y déjate seducir por sus encantos.