La Capilla de San Fermín se encuentra junto a la parroquia de San Lorenzo, al final de la calle Mayor de Pamplona, para acceder a la capilla deberás entrar por la puerta de la parroquia o por la calle San Francisco. Pero ¿Por qué hay que entrar a la capilla?
Porque en su interior se encuentra la figura del santo más venerado y conocido en Pamplona.
Encontramos vestigios de esta capilla desde el siglo XIV, pequeñito y de estilo gótico. Tal era la implicación de la ciudadanía con el santo que en el siglo XVII recaudaron fondos para construir un templo nuevo de mayor envergadura. Esta pasión no es para menos ya que San Fermín es considerado un santo especial, pues tanto creyentes como aquellos que no son acuden a él para pedirle todo tipo de favores y protección, especialmente en fiestas.
Si visitas el templo podrás ver la talla de San Fermín y su famoso “capotico”, un pequeño capote que cubre la gran figura del santo y también a la de menor tamaño.
Es a esta última figura de 50 centímetros a la que se encomiendan los corredores antes de cada carrera durante los encierros.
Hay un dicho popular que dice que “echar capote” significa ayudar a alguien, por este motivo el capotico de San Fermín se considera milagroso en situaciones complicadas, como los propios encierros. Y tú ¿Te aseguras la protección de San Fermín?