De los cuatro puentes de Logroño, el Puente de Hierro es el más antiguo, fue inaugurado en 1882 y su altura no deja indiferente al público, el proyecto corrió a cargo del ingeniero Fermín Manso de Zúñiga.
Consta de 11 tramos de 30 metros cada uno y está diseñado para solventar las grandes crecidas del Ebro en determinados momentos del año. Algunas de las más reseñables fueron en los años 1775,1831 y 1871, llegaron a sobrepasar el nivel del puente. Las tragedias no cesaron, una de las más recordadas es la de 1880. El Regimiento de Infantería se vio obligado a pasar por esta zona porque el puente de piedra estaba inutilizado y por culpa de la riada la barcaza donde iban cedió y fallecieron más de 90 militares.
El suceso impactó y caló en la sociedad, el Alcalde de Logroño y el Marqués de San Nicolás solicitaron al Gobierno una construcción urgente de un puente nuevo. El Presidente del Gobierno Práxedes Mateo Sagasta, mandó construir un puente provisional de madera y encargó un proyecto de puente que garantizase la seguridad de las gentes de Logroño.
El Puente de Hierro es una demostración de resiliencia y tenacidad ante las circunstancias y de cómo el ser humano no espabila hasta que se ve atrapado en las consecuencias de sus actos.