El Puente Romano sobre el Guadiana es un elemento clave para la comprensión de la historia emeritense ya que en el pasado tuvo un gran valor estratégico y fue un elemento crucial para el comercio y las guerras que se dieron en la península.
Su fundación fue en la época de formación de la Colonia, está construido de hormigón y forrado de sillares de granito compuesto por sesenta arcos de medio punto y mide casi ochocientos metros de largo y doce metros de alto.
A pesar de las batallas y las fuertes avenidas del Guadiana todavía podemos ver gran parte del trazado original, aunque haya tenido diversas intervenciones y restauraciones, como es natural.
Actualmente se presenta como una obra que recopila todo el pasado y presente en una pieza.