Durante la época medieval muchas partes de España convivieron con las tres culturas principales del momento: judíos, musulmanes y cristianos. Tras el largo período musulmán, los cristianos tomaron el control y estipularon diferentes medidas con la población, una de ellas fue la conversión al cristianismo, dando como resultado la población mudéjar. Ávila también formó parte de este momento, dejando huella de las distintas culturas que pasaron por el territorio, como los judíos.
En el caso abulense, sabemos gran parte de la historia más por la riqueza documental que por los restos arqueológicos, son bastante escasos. La comunidad judía era una parte importante de la ciudad, tenían barrios, sinagogas, comercio, centros de reunión y cementerio. Hoy en día podemos apreciar gran parte del legado hebreo en zonas, calles y monumentos.
Para descubrir la parte judía de Ávila podemos realizar un recorrido por distintos puntos que muestran su historia.
Por ejemplo, en la Calle Reyes Católicos se encontraba la antigua Sinagoga llamada Belfolard, tras la expulsión de los judíos parte de la Sinagoga se convirtió en una iglesia cristiana, en este caso, bajo la advocación de la Virgen de las Nieves (en la actualidad es un hotel que conserva gran parte de la estructura original). Otro lugares es la Plaza del Pocillo con la Sinagoga de Don Samuel, hoy en día es una casa particular que muestra un arco apuntado del siglo XV, desde este punto hasta la Puerta del Adaja era la judería.
Por toda la ciudad podemos seguir encontrando zonas hebreas como la Puerta de la Malaventura con el Jardín de Mosé de León, los Arrabales de San Segundo y del Puente, las Tenerías de San Segundo y la Ermita.
Es una ruta interesante, una oportunidad para descubrir Ávila desde otra perspectiva, de hecho, aún se conservan testimonios de aquella época a través del trazado irregular, uso de materiales y excavaciones. Lo ideal es realizar una visita con un guía oficial para no perderse ningún detalle.