Todos los años, el 2 de mayo, se celebra en Ávila la memoria al santo Patrón, San Segundo que según la tradición fue el fundador de la primera comunidad cristiana y el primero de los obispos abulenses en el siglo I.
San Segundo predicó la doctrina cristiana en época romana, siguiendo las enseñanzas del apóstol Santiago. La historia cuenta que sufrió martirio y su cuerpo fue descubierto casualmente en el siglo XVI. A partir de este suceso comenzó la devoción hacia el santo y sus reliquias.
Durante la festividad, tanto los locales como los peregrinos, acuden a distintos actos en su honor, misas y procesiones con su imagen. Uno de los actos más destacados es la costumbre de introducir el pañuelo en el sepulcro del patrón, hay que asegurarse de su sujeción para que no se lo lleve una corriente de aire.
El sepulcro es una pieza única, cincelado en alabastro por Juan de Juni en el siglo XVI y patrocinado por doña María de Mendoza para honrar la memoria del Santo Patrón, los devotos acuden a su capilla dentro de la Catedral de Ávila.
Sin duda, es un día especial para la ciudad, la tradición queda entremezclada con los festejos, los gigantes y cabezudos, las danzas y los fuegos artificiales.