Los abulenses definen el Convento de la Encarnación como un lugar pleno de recuerdos de Santa Teresa, el monasterio fue un convento de clausura de las monjas carmelitas fundado en 1478 dentro del conjunto amurallado. En el siglo XVI se trasladó a su ubicación actual sobre el antiguo cementerio judío.
Como podrás imaginar, es uno de los lugares más importantes de la vida de Santa Teresa, permaneció allí desde 1535 hasta 1574. Curiosamente, Santa Teresa siempre estuvo vinculada al convento, su bautizo ocurrió el 4 de abril de 1515 ¡el mismo día que se inauguró el monasterio!
El monasterio de la Encarnación se define como un edificio renacentista de cuatro naves con dos plantas cada una, además de una iglesia de cruz latina de estilo barroco. Su claustro y el patio central son uno de los puntos más llamativos y atrayentes. En su interior podrás disfrutar de retablos y altares barrocos, celdas, dos coros y dos claustros. Dentro del monasterio también encontrarás el Museo del Convento de la Encarnación, donde se exponen testimonios históricos de Santa Teresa, piezas de arte como tallas, pinturas y un dibujo de San Juan de la Cruz, quién tenía una relación cercana con la santa.
Puedes realizar la visita por tu cuenta pero, se recomienda ir con los guías voluntarios, ya que son las mejores personas que encontrarás que pueden explicarte la historia y detalles del convento.