Indudablemente Barcelona va ligada al Mediterráneo, su historia esta entre las costas y el comercio de los unos con los otros, Port Vell es ejemplo de ello, es la parte más antigua del puerto. Fue el primer puerto estable que tuvo la ciudad, aquel donde los barcos podían atracar, separando la ciudad del mar y suponiendo la apertura hacia el comercio.
Actualmente el puerto esta remodelado y ofrece distintas oportunidades para el recreo. Al caminar por el paseo podemos ver las Drassanes Reials, una construcción gótica que continua hasta la Llotja de Mar, un edificio neoclásico que alberga la antigua lonja. También podemos visitar el Portal de la Pau además de la gran pasarela levadiza que comunica este punto con el moderno centro comercial Maremàgnum. El arte contemporáneo está presente en este conjunto, por ese motivo podrás ver obras de Roy Lichtenstein, Xavier Mariscal y esculturas flotando en el mar de Jaume Plensa.
Pero sin duda, la atracción estrella son las embarcaciones denominadas “golondrinas” en las cuales puedes dar un paseo por las aguas del puerto y disfrutar la ciudad desde otro punto de vista.