Situados ambos edificios en pleno centro, en el Paseo de Gracia, se coronan como sendos iconos del arquitecto Antoni Gaudí.
Por un lado, tenemos la Casa Batlló, la cual interpreta simbólicamente la leyenda de Sant Jordi, patrón de Cataluña. Al igual que la Sagrada Familia, Gaudí dota de vida al edificio con su extensa creatividad, la fachada es el cuerpo del dragón, los balcones sus ojos y la torre su cola.
La fachada sigue esta misma estética, siendo llamativa y pionera en la combinación de materiales y colores. Continua con la forma del dragón, podremos ver su cresta, el tejado como escamas y las columnas como huesos.
El interior tampoco te dejara indiferente, puesto que Gaudí no solo era rico en pensamiento, sino que también era practico y sabía aplicar soluciones arquitectónicas, como el sistema de ventilación que podrás encontrar por toda la casa, aunque en forma de branquias de pez, por supuesto. Sentirás que estas andando por un mundo marino, el interior de un animal o una mezcla de distintos elementos de la naturaleza ¡Todo es posible!
Por otro lado, tenemos la Casa Milà, también conocida como La Pedrera, una mezcla de las cuatro pasiones de Gaudí, la arquitectura, la naturaleza, la religión y el amor por Cataluña.
Al igual que el resto de las obras de Gaudí, esta también es singular, su nombre se debe a la fachada de piedra natural que predomina en todo el edificio. En total, cuenta con 33 balcones de piedra, predominando la línea curva, también te encontrarás con inscripciones latinas sacadas del Ángelus y una impresionante azotea, desde la cual podrás contemplar la Sagrada Familia y la Torre de Glóries.
El interior tampoco se queda atrás, te hará sentir que estas dentro del esqueleto de un pitón. Además, podrás ver las réplicas de los muebles ergonómicos que creo Gaudí, el artista pensó cada detalle.
Ambas disponen de distintos servicios para que puedas disfrutar de la visita en su plenitud (desde guía en texto hasta servicio de interprete de lengua de signos).