Durante el mes de febrero Ceuta disfruta de las fiestas de Carnaval engalanando sus calles principales (como Alcalde Sanchez Prado, el Paseo del Revellín, Camoens y Calle Real), además de celebrar distintos actos que completan la festividad.
El acto que inicia la época carnavalesca es la conocida como “mejilloná” en el “Poblado Marinero” en la Plaza Mayor de Nelson Mandela, consiste en degustar toneladas de mejillones. Por supuesto, todo ello amenizado con actuaciones, chirigotas y comparsas. Muchas de ellas participan en el Concurso de Agrupaciones Carnavaleras que se celebra en el Auditorio del Revellín. Quienes ganan el concurso se les entrega la “Caballa de Oro” y la “Aguja de Oro”. La mayoría de participantes son locales aunque también vienen concursantes de Cádiz (los expertos en las chirigotas).
Otro de los momentos es el “Dominguito” en la Plaza Padre Perpén (Plaza Vieja), allí las comparsas y chirigotas realizan distintas actuaciones callejeras subiendo al escenario para interpretar coplas, mientras el público disfruta del ambiente y del tapeo.
Hasta aquí es un Carnaval habitual pero Ceuta marca una diferencia, sus celebraciones no terminan el martes (víspera del Miércoles de Ceniza) sino que continúan hasta el siguiente fin de semana con más actos, como por ejemplo, la Recepción por el Alcalde a la Reina del Carnaval y el autor del cartel de ese año ¡La fiesta no termina! Además de un gran baile con concurso de pasodobles, popurris y estribillos típicos.
Por supuesto, para concluir no puede faltar una gran cabalgata cuyo recorrido es desde la Plaza de la Maestranza hasta la Gran Vía frente al Ayuntamiento. Todo queda amenizado por grupos callejeros, carrozas y animación diversa. La última parte de la celebración es el tradicional “entierro de la caballa” con el típico paripé de luto como una parodia y la quema del títere.