La Basílica Tardorromana de Ceuta está datada a finales del s.IV y principios del s.V d.C.
El emplazamiento tiene una gran importancia para la historia ceutí, es uno de los pocos testimonios cristianos que se conservan de aquella época, representa uno de los escasos ejemplos de recinto basilical en el extremo occidental norteafricano.
El edificio se compone de una planta rectangular con un ábside central orientado hacia el sur, con una sola nave y muy probablemente cubierta a dos aguas. El suelo fue utilizado como una necrópolis, por este motivo, se encontró distintas sepulturas (algunas de ellas aún no se han abierto e investigado).
En la actualidad, la basílica está musealizada y puesta en valor. Además de los restos cristianos también se exponen los hallazgos arqueológicos de distintas épocas. Uno de los ejemplos más interesantes son las maderas de la Madrasa al-Yadida, un sarcófago romano de mármol, ánforas romanas, un aljibe medieval y los restos de una factoría de salazones romana. Todos estos descubrimientos son explicados junto con una exposición sobre la historia del istmo de Ceuta hasta la conquista portuguesa del s.XV.
Es una visita bastante completa para entender y disfrutar de todas aquellas culturas que pasaron por Ceuta.