Cómo estás comprobando, Cuenca se define por tener una arquitectura única que se adapta al paisaje y forma conjuntos tan singulares como los conocidos “rascacielos” del barrio de San Martín.
Estos edificios tienen como peculiaridad urbanística que por un lado encontramos un tipo de fachada y por el otro (mirando hacia el río Huécar) otra distinta.
La fisionomía del conjunto también es curiosa, prolongándose hacia arriba y hacia abajo. Con esta forma llegan a alcanzar los nueve o diez pisos, tres o cuatro de ellos se quedan al nivel de la calle y el resto hacia abajo ¡toda una postal!
Si recorres las callejuelas del barrio disfrutarás del encanto conquense, con sus estrechas y laberínticas calles que te transportarán a tiempos antiguos.