Aproximadamente, a una hora de distancia de Cuenca, en lo alto de un cerro encontramos el Monasterio de Uclés, joya del siglo XVI situada en el antiguo convento de la Orden de Santiago declarado Monumento Nacional en 1931.
El conjunto monumental está formado por una iglesia, el edificio monacal y los restos de la antigua fortaleza, todo ello rodeado por un paraje natural defendido por murallas, torreones, contrafuertes y bastiones. Adentrarse en el claustro significa descubrir el ambiente por el que deambularon distintas personas y personalidades de la época.
Si eres un amante del arte y la historia, esta es una buena oportunidad para disfrutar de los tres estilos artísticos más destacados del monasterio: el estilo plateresco, el herreriano y el churrigueresco.
El plateresco se distingue por las filigranas que los orfebres hacían sobre la plata, en este caso, lo encontramos en la decoración representada por calaveras, conchas, cruces y motivos alegóricos que inundan las ventanas y balcones.
El estilo herreriano lo encontrarás en la forma de la propia iglesia, es notable que los discípulos de Juan Herrera (de ahí, el término “herreriano”) trabajaron en este proyecto, dotando al edificio de cierta similitud al Escorial ¡Por algo lo conocen como el Escorial de la Mancha!
Por último, tenemos el particular estilo churrigueresco representado en la fachada de 1735 por Pedro Ribera, la encontrarás repleta de detalles tales como delfines, leones, cabeza, guerreros, trofeos, frutas y dos cruces de Santiago ¡Una maravilla!
Como puedes comprobar, es un lugar que ofrece mucha historia y detalle. Aunque, si aún no te hemos convencido de la visita, que sepas que en su interior se grabó “Los Tres Mosqueteros” (Richard Lester, 1973) y “Alatriste” (Agustín Díaz Yanes, 2006).