Cuentan que el tiempo de Cuenca queda medido por el reloj de la Torre de Mangana, el cual lleva dando la hora desde su construcción en el siglo XVI.
La torre de San Mangana guarda mucha historia entre sus piedras, durante la época islámica formó parte del Alcázar de Cuenca, el cual sirvió de fortificación para la ciudad. Es a partir de 1510 cuando encontramos que su uso era concebido como reloj para los conquenses.
Durante unas reformas también se encontraron unos restos arqueológicos pertenecientes a la muralla del antiguo Alcázar. Además en la plaza también se hallaron ruinas de una sinagoga y de la iglesia de Santa María, aunque en la última reforma encasillaron la torre y le dieron la forma fortificada del pasado.
Como curiosidad, en muchas tiendas con productos tradicionales podrás ver cómo venden el famoso Resolí, una bebida típica embotellada en tarros de cerámica con forma de la torre ¡Una cucada!