El período de árabe ha sido unas de las etapas más reseñables de la historia andaluza, en Málaga los bereberes se hicieron con el poder en el siglo XI y comenzaron a construir las murallas que protegían el territorio de los distintos ataques.
La Alcazaba de Málaga es parte del recinto amurallado que fortificó la ciudad, fue construida sobre las ruinas del antiguo Teatro Romano, sirviendo como material de refuerzo para el complejo palaciego. Con la Reconquista por parte de los Reyes Católicos la fortaleza pasó a ser una residencia cristiana, puedes ver vestigios de este período en las vírgenes y cruces de las puertas. Después de varios siglos en uso, el recinto quedó abandonado, sufriendo el paso del tiempo, inundaciones y terremotos, hasta que en el siglo XX el Ayuntamiento de Málaga lo reformó y presentó el complejo al público.
Durante la visita puedes ver las distintas partes que conforman la Alcazaba, como la Puerta de los Arcos, la Plaza de Armas (es un excelente mirador), la Puerta de la Coracha y la Torre del Homenaje (otro lugar con una vista panorámica a la bahía).
Aunque, la zona más destacada por su belleza, son los Cuartos de Granada, es decir, las estancias reales y las distintas habitaciones que conectan el complejo. Sin duda, lo más llamativo del monumento es su riqueza artística, cargada de historia y simbolismo a través de la decoración.
Encontrarás la fortaleza en las faldas del monte Gibralfaro, puedes acceder al recinto subiendo por el ascensor de la calle Guillén Sotelo (en frente del Ayuntamiento). Los malagueños dicen que la Alcazaba fue inexpugnable ¿Te atreves a dejarte conquistar?