La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación se presenta imponente en pleno centro de Málaga como una joya arquitectónica renacentista.
Los orígenes de la catedral se remontan a 1487 cuando los Reyes Católicos se hicieron con el control y comenzaron a expandir la religión católica por el territorio.
En el caso malagueño, utilizaron los cimientos y estructura de la Mezquita Mayor de la ciudad para levantar la catedral como símbolo del poder cristiano.
Podrás encontrar parte de esta historia en la Puerta del Perdón, su decoración sirvió para transmitir el mensaje del cristianismo a la población conquistada. El templo guarda una belleza muy interesante, la construcción representa los distintos estilos que iban incorporándose al templo, ejemplo de ello es la altura gótica, la portada barroca y el interior renacentista.
Aunque oficialmente sea la Catedral de Málaga, es más conocida por su apodo cariñoso “la Manquita”, pero ¿de dónde le viene este curioso nombre?
Si nos fijamos en el edificio notaremos que le falta una de sus torres, de hecho, podemos ver como esta sin terminar, dejándola “manca”. La teoría más aceptada es que se quedaron sin fondos para culminar la obra porque fueron destinados a financiar la Guerra de Independencia de Estados Unidos y así ir contra los británicos.
A pesar de ello, no ha impedido que sea considerada un gran ejemplo de arquitectura, de hecho, es la segunda catedral más alta de Andalucía. Si la visitas, no te olvides de observar su Altar Mayor, la Sillería del Coro de San Pedro de Mena e incluso un cuadro de Alonso Cano ¡pintando sobre piel de elefante!