El Monte Urgull es considerado uno de los pulmones de la ciudad, un remanso de paz y un lugar ideal para conseguir las fotografías más bonitas de toda la bahía.
En tiempos pasados estas vistas fueron testigo de la activa historia militar donostiarra, resultó ser un enclave idóneo para aquellos que vigilaban las costas. Uno de los episodios más señalados fue el conocido incendio del casco antiguo en 1813, recordado cada 31 de agosto.
Además de diversos monumentos históricos como el Castillo de la Mota del siglo XIII o el Cementerio de los ingleses (dicen que allí están enterrados los ingleses que murieron en la Primera Guerra Carlista) el monte también nos ofrece varios miradores con vistas privilegiadas a San Sebastián. Son conocidos hasta cuatro caminos para acceder al monte, el más antiguo es el de la Basílica de Santa María, aunque también tenemos el del Museo San Telmo o el del Paseo Nuevo.
En definitiva, cualquier camino que elijas será una opción maravillosa de disfrutar San Sebastián desde las alturas.