Entre las playas de Ondarreta y la Concha se encuentra el Palacio de Miramar, conocido por los donostiarras como el “Pico del Loro”.
Este palacio fue construido en 1893 a petición de la Reina María Cristina de Austria ya que le encantaba veranear por Donostia. Como curiosidad, la reina estuvo barajando lugares como el Monte Urgull o Aiete pero se decantó por este emplazamiento, llegando a desplazar una ermita que allí había (actualmente la puedes encontrar en el barrio del Antiguo).
Durante su visita podrás observar cómo el conjunto palaciego y los jardines recuerdan al estilo inglés de “cottage”, demostrando su carácter rural, sobrio, elegante y con un toque ligeramente gótico. Son todas esas características las que convierten el Palacio de Miramar en un lugar singular por su belleza y emplazamiento.
En total, el conjunto de edificaciones (el palacio, el sótano, las tres plantas y los nueve salones) y el jardín, suman un total de 8.000 metros cuadrados construidos ¡Una locura!
Actualmente puedes pasear por sus jardines y celebrar eventos de todo tipo.