Encontramos el origen de este carnaval en 1814, cuando un grupo de estudiantes, amigos y gremios artesanos comenzaron a formar esta fiesta. Fue prohibida en 1924, época en la que se restringieron los juegos y parte del ocio, hasta 1978 no se recuperó esta tradición tan atrayente para el turismo.
El carnaval se anuncia el Día de San Sebastián en enero pero se celebra en febrero. El centro de atención de la celebración es el Dios Momo, protagonista de las mascaradas, las carrozas y las charangas que inundan la ciudad.
Es una celebración para todos los públicos, cualquiera puede participar dentro de las comparsas que recorren la ciudad disfrazadas de distintas temáticas. La fiesta termina con el entierro de la Sardina, un entierro ficticio que le sucede un cortejo de luto, el cual llora al arenque.