El Palacio Real de Madrid representa parte de la Historia de España y es visita indispensable para cualquier apasionado de la historia o aquellos que quieran descubrirla.
El emplazamiento comenzó siendo una alcazaba para defender Toledo del avance cristiano, hasta que la edificación fue utilizada temporalmente por los reyes de Castilla en el siglo XIV, siendo conocido como el Antiguo Alcázar.
Los Austrias lo convirtieron en su residencia y en 1734, Felipe V, tuvo que construirlo de nuevo debido a un incendio que lo arraso todo, edificando el palacio actual. Desde los planos de Juan Bautista Sachetti el conjunto palaciego irá tomando forma y cada monarca aportará una parte de las reformas o la decoración, pasando por Carlos III, Carlos IV o Fernando VII.
El estilo principal del edificio fue realizado por Bernini, como lo fue la construcción del Louvre de París, aunque cada inquilino fuera dándole su toque. El palacio se articula en torno a un patio cuadrado, una galería y una Plaza de Armas y dispone de más de 3000 estancias.
Aunque, sin duda, lo más llamativo es la Escalera Principal de Sabatini, el Salón del Trono de Tiépolo, el Salón de Alabarderos, el Salón de Gasparini, la Real Farmacia y la Capilla Real ¡Ah! ¡Y la Real Cocina! Una de las pocas conservadas hasta nuestros días, su magnitud y accesorios impresionan.
Visita el Palacio Real, siéntete el rey o la reina, pero sin el peso de la corona.