El reloj de la Puerta del Sol, testigo del paso del tiempo y protagonista cada año. Situado en la Casa de Correos, alojado en un torreón, lleva dando las horas desde principios del siglo XX.
Este símbolo madrileño preside la plaza donde cada fin de año miles de personas dan la bienvenida al año nuevo. Sin embargo, este no fue el primer reloj allí posicionado, sino que hubo hasta tres relojes distintos desde siglo XVIII hasta el XX. Las generaciones de madrileños del pasado se quejaban del funcionamiento del reloj de la Puerta de Sol, era impuntual y poco fiable.
Hasta que el relojero José Rodríguez Conejero, tuvo la bondad de realizar un reloj que no fallara y fuera digno del emplazamiento que presidia. Lo construyó en Londres, donde él residía y había realizado otros encargos, tardó tres en años en terminarlo. Finalmente fue inaugurado en 1866 por Isabel II, más de 150 años después sigue abriendo el año nuevo junto a todos los presentes en la Plaza de Sol.