Al norte de Santander, vigilando la costa, se encuentra el Faro de Cabo Mayor una de las postales cántabras más conocidas.
Su historia se remonta a 1776, cuando varios comerciantes piden la construcción de un faro que ayudará en los quehaceres diarios del puerto. A pesar de la necesidad, la petición no fue aceptada hasta 1839, el proyecto se sitúo en el mismo lugar donde hacían señales a los barcos con banderas y fuegos, si algo funciona ¿Para qué cambiar?
Los tiempos cambian y se adaptan, el faro ya no funciona como tal pero sí ilumina de otra manera ¡Artísticamente! Ahora es un centro artístico con tres salas de exposiciones con dibujos y acuarelas dedicados al amor por el mar. Además del propio faro, también puedes dar un paseo y recorrer el paisaje escarpado e infinito o deleitarte mientras comes algo rico en alguno de los restaurantes con vistas al mar, depende como quieras contemplar las aguas ¿no?