Si algo caracteriza a Santander es su relación con el mar y sus playas, nosotros queremos recomendarte algunas de las más conocidas y queridas.
La primera, por excelencia, es la playa del Sardinero (al este), una zona caracterizada por su arena dorada y su curiosa historia. El siglo XIX fue un período definido por los avances como el de la medicina, gracias a las investigaciones se certificó que el mar provocaba unos beneficiosos efectos terapéuticos a aquellas personas con asma, depresión o problemas circulatorios. ¿Cuál era el lugar perfecto para probar la teoría? Santander y sus playas. Rápidamente, el rey, la nobleza y la aristocracia fueron los primeros turistas que disfrutaron de la tranquilidad, el sol y el ruido de las olas.
Dejando atrás el siglo decimonónico ¡Tú puedes hacer lo mismo! , el Sardinero cuenta con dos playas (una junto la playa del Camello, la otra en la parte norte) unidas cuando la marea baja, mientras que en el centro verás los Jardines de Piquío. Es una de las playas más populares, tiene una gran accesibilidad y tiene todas las comodidades cerca, deberías ir pensando donde poner tu sombrilla.
La Playa de Mataleñas, al norte de Santander entre el cabo Mayor y el cabo Menor, es otro de los enclaves naturales más afamados. La particularidad de esta playa reside en que se encuentra en un paraje único, su belleza se puede admirar tanto desde las alturas como desde la propia playa. Es una zona mucho más tranquila, debido en parte porque el acceso a través de las escaleras no es tan sencillo. Además de la playa, también puedes visitar el Faro de Cabo Mayor y el Cabo Menor, las vistas son espectaculares.
Otra de las opciones es la Playa de los Peligros, que su nombre no os atemorice, porque precisamente se define por ser todo lo contrario, cuenta con un paraje cómodo y tranquilo. Su desafortunado nombre viene de épocas pasadas, cuando la playa presentaba un gran desnivel y su accesibilidad no era la mejor, hoy en día este inconveniente está solucionado. ¿El único peligro? Que todo el mundo quiere estar allí y escoger un buen sitio. Así que ve temprano y piensa en la bebida fresquita que te vas a tomar o si necesitas reservar en algún restaurante.
La playa del Camello también es una buena opción, si buscas comodidad, es conocida por tener un ambiente tranquilo y servicio de duchas (algo que las familias agradecen mucho), no tiene restaurantes en la propia playa pero si alrededor. Su acceso es sencillo y se puede llegar tanto en coche, como en transporte público o a pie.
La última recomendación es la playa de la Concha, se sitúa entre El Sardinero y la playa de El Camello, casi siempre está unida al Sardinero (excepto cuando la marea es alta). Es una playa familiar, poco transitada por los turistas y recomendable si te gusta el buceo.
Ahora ya conoces algunas de las mejores playas santanderinas ¿Cuál escoges?