Una de las actividades que más suelen gustar a los visitantes es descubrir los mercados locales, nos brindan la posibilidad de adentrarnos en la cultura gastronómica de la zona. En el caso de Santander, son dos los mercados más destacados: el Mercado de la Esperanza y el Mercado del Este.
El Mercado de la Esperanza se ubica junto al Ayuntamiento, es un punto clave para entender la historia de la ciudad. Tras la tristemente conocida explosión del barco Cabo Machichaco en 1893, la ciudad se centró en reconstruirse y en proyectar nuevos espacios para los ciudadanos, como el mercado. El diseño del mercado hace honor al año de su inauguración, 1904, además tiene un estilo propio de la arquitectura del hierro, utilizaron materiales fuertes pero elegantes.
En su interior podrás sumergirte entre los sabores cántabros, con puestos de pescado fresco, frutas, verduras, carne y productos típicos de la zona como la quesada, anchoas y variedad de quesos.
Otro ejemplo similar es el Mercado del Este, que también fue inaugurado a finales del siglo XIX, sin embargo, la gente dejó de frecuentar el lugar. Hasta que decidieron darle una segunda oportunidad transformándolo en unas galerías comerciales, la idea fue pionera en España. Actualmente, puedes seguir disfrutando de su atractivo, pasear por sus tiendas, bares y restaurantes, conectando un lado del Ensanche con el otro lado de la calle.