La Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María, más conocida popularmente como la Catedral de Burgos, es el emblema de la ciudad, de ahí que en lengua de signos española, el signo correspondiente a la ciudad de Burgos es el signo de catedral.
Su construcción comenzó en el año 1221 influenciada por el estilo gótico francés, con el paso del tiempo tuvo diferentes modificaciones, especialmente en el siglo XV y XVI, afectando a las agujas de la fachada, la Capilla del Condestable y el cimborrio del crucero. Estas huellas del tiempo convierten a la edificación en un ejemplo único e inconfundible para la historia del arte. Oficialmente, se define por ser un templo gótico aunque recopila elementos decorativos renacentistas y barrocos.
La Catedral guarda una ambición inusual, sus cimientos se asientan sobre una catedral de estilo románico promovida por Alfonso VI en el 1080, sin embargo, la ciudad creció y se decidió que aquel templo no era suficiente. Durante la ceremonia nupcial de Fernando III y Beatriz de Suabia el obispo Don Mauricio propuso expandir el edificio, para que estuviera a la altura de catedrales majestuosas como la Catedral de Notre Dame en París.
Los esfuerzos del obispo no cesaron, había cursado estudios en la Universidad de París y conocía el arte gótico típico de la arquitectura francesa del momento, que casualidad ¿verdad? Finalmente, el templo fue la primera catedral gótica de España.
Es un placer visual poder disfrutar tanto su exterior como interior. No es de extrañar que fuera declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Es una tarea complicada destacar solo algunos elementos, pero nosotros recomendamos la fachada exterior, la puerta del Sarmental, la puerta de la Coronería, la puerta de la Pellejería, las distintas capillas, el coro y trascoro, la escalera dorada y el claustro, bueno… ¡Toda la catedral en sí!
En este caso, la buena fama, la tiene más que justificada.