La Iglesia de San Gil Abad, desde fuera, puede parecer relativamente sencilla en comparación con el resto de iglesias y catedrales de Burgos, sin embargo, su interior guarda una belleza particular.
La construcción se encuentra adosada a la antigua muralla, en la parte oriental, dentro del casco antiguo. Sabemos de su existencia desde 1163, gracias a una bula pontificia de Alejandro III, la menciona como perteneciente a la silla episcopal.
Es un edificio que se caracteriza por su sobriedad exterior, es una obra gótica realizada entre el siglo XIII y el siglo XIV. Durante el siglo XV se adhirieron las capillas de la cabecera con carácter funerario para acoger a la oligarquía urbana.
De hecho, es gracias a esa relativa sencillez, que la iglesia adquiere un carácter distinto en su interior, predomina el juego de luces de los rosetones sobre los distintos detalles bien pensados y remarcados en los retablos. Merece la pena detenerse en los sepulcros, los grupos escultóricos y, en definitiva, dejarse llevar por el ambiente sereno que la inunda.